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Claudio, el que no claudica
Ésta semana estuve "re tomando" la lectura de un libro muy curioso e inspirador. Se intitula, "DESCORCHE SU CREATIVIDAD", donde su autor, Michael Gelb, nos presenta una forma deliciosa de aumentar la creatividad, despertando la genialidad para escribir poesía y fortaleciendo los lazos de amistad a través de la apreciación del vino.
El concepto de juntarse a tomar vino, viene de la antigua Grecia, en las que los grandes filósofos se reunían en simposios (cuya traducción del griego significa "beber juntos") para discutir sobre temas variados, escribir poesía, escuchar música y fortalecer los lazos sociales en torno al vino.
Uno pudiera pensar que, con una copa de vino en la mano, es muy fácil inspirarse; pero hay que tener presente que no basta con tener un vino "de cajita", que más que incentivarnos nos hace doler la cabeza, sino de un buen ejemplar, del que un tal Leonardo pudiera referirse como "el divino néctar de la uva"...
Tal vez, por éstas circunstancias, por cuestiones de salud física y de bolsillo, últimamente me esté absteniendo de beber de éste elixir, que aunque no sea considerado una "bebida espirituosa", como tal, puede "alegrar el corazón", según el Creador de éste zumo de las vides, siempre y cuando se tome con aprecio y mesura ...
Pero ésta particularidad, no quita, que pueda degustar del libro, aunque no tenga una copa de vino en la mano, porque, en mi caso, no lo necesito para inspirarme, ya que como dice el comediante inglés, John Cleese, en el documental "Wine for the confused"... "La esencia de la creatividad no radica en la posesión de un talento especial, sino mucho más en la habilidad de jugar"...
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Claudio, el que no claudica
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Claudio, el que no claudica
Continuando con la esencia de la última nota donde hacía referencia a un tema de la banda española "El sueño de Morfeo"; en ésta oportunidad me quiero enfocar en la considerada época dorada de la llamada "Movida Madrileña" en la que surgieron grupos musicales con una impronta interesante, pero lo que más me llama la atención, es la originalidad y la creatividad aplicada en la selección de los nombres de esos conjuntos, haciendo referencia a temas muy profundos, relacionados con la ciencia, la mitología, las artes y otros temas.
Cuando uno surfea por las olas de la web, se encuentra con el nombre de "Alaska y los Pegamoides", y para saber que significaba ese extraño nombre tuve que recurrir al buscador de google y descubrir que es un término relacionado con la química. Desconocía de su existencia y haciendo memoria, como con la materia no tenía química me la llevé a marzo...
Pero de los conjuntos que alguna vez había oído nombrar, o escuchado sus temas, vienen a mi mente "La oreja de Van Gogh", y siguiendo con la estela artística, "Platero y tú", que se inspira en la obra del poeta Juan Ramón Jiménez, libro que alguna vez empecé a leer pero que me aburrió demasiado y pasó a mejor vida...
Y basándose en las raíces de la mitología, contamos con "La Caja de Pandora", que se considera uno de los grupos revelación de su género, y como plasmé en la nota anterior, sigo escuchando a "El sueño de Morfeo" teniendo presente que, según el mito, Morfeo era hijo de la personificación del sueño, y según dicen "se puede caer en sus brazos para conciliar el sueño", pero en mi caso, aunque sufra de insomnio, me niego a caer en sus brazos, porque sólo creo en el Dios verdadero y porque solo me gusta dormir en los brazos de mi señora...
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Claudio, el que no claudica
Y si bien es cierto que es mejor empezar el lunes con una sonrisa, a mi me gusta aprovechar los viernes para terminar la semana de la mejor manera y disfrutar del "finde" a pura sonrisa...
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Claudio, el que no claudica
Así, en la película "Pánico a las tres", un joven estudiante, se enfrenta solo ante el peligro y a la hora señalada con el malvado pendenciero. El perdedor versus el patán. ¿Quién no sufrió una situación similar alguna vez en su adolescencia o ha sido testigo ocular de una escena de pugilato a la salida del cole?...
Si recuerdo la época en que estando tan cansado de que me molestaran, decidí aprender"Pánico a las tres", según el título conocido en esta zona, es una muestra de lo difícil que es enfrentarse a los abusivos y los fallidos intentos del seguro perdedor por evitar sufrir las consecuencias, mientras se va complicando la situación y se mete en más líos.
Lo que más me llamó la atención y me gustó, son los distintos enfoques de la peli, lo que se conoce como su "fotografía". Ya desde el comienzo, con la primera toma del reloj gigante que está en la entrada del colegio, avanzando con la cámara, mientras los alumnos van ingresando al establecimiento y comentando sus preocupaciones sobre la llegada del nuevo estudiante al que califican de psicópata con un largo prontuario. Allí, en esa primera escena, se plantea el perfil del personaje al que se debe evitar y se deja en claro que odia que lo toquen.
La estética de éste filme, hace que esta película pochoclera tenga algunos planos dignos del mejor cine visto. El guionista es un especialista en películas para televisión (cosa que se nota bastante en el ritmo basado en continuos retos que "continuarán" como sucede en los finales de una serie televisiva de otra época, que meten al protagonista en una continuidad de problemas.
En cuanto a la producción, al parecer les dio una mano, uno que si bien no aparece en los créditos, es el creador de "Cuentos asombrosos", relatos breves, pero con mucha estética; y la escena del final, nos hace recordar a la piña que le da George McFly al abusivo de turno, en "Volver al futuro"...
Entonces, durante las siete horas que el pibe está en el colegio, intentando escaparse por la tangente y evadir su trágico desenlace, y después de compartirnos su angustia ante el inexorable paso del tiempo, finalmente decide aceptar el desafío cuando lo tratan de "pecho frío", con un final favorable, gracias a la intervención ocasional de sus compañeros quienes intentaban ayudarlo aunque sin mucho resultado aparente...
Continuará...
Si en la década del 70´se llamaba “spaghetti western” a las películas del lejano oeste filmadas en los estudios italianos y en parajes españoles... ¿Cómo se debería llamar a un western filmado en ésta zona del "fin del mundo"?...
Tal vez, la respuesta dependa de los usos y costumbres de cada pueblo de ésta vasta región, por eso llamarlo "locro western", no estaría mal, aunque teniendo en cuenta la participación uruguaya en el elenco un "pizza a caballo western" quedaría mejor....
Así, en su intento por seguir el paso de las tendencias cinematográficas, el cine argentino recién se puso a tiro de la fiebre por las películas del oeste un tiempo más tarde. Por ese motivo pasaron casi diez años hasta ésta película, que no será digna de un premio, "Oscar", pero para mi gusto, la sigo disfrutando aunque se trate de un western de clase B...
Según el guión, una banda de asaltantes tiene en jaque a una empresa cuyos directivos deciden contratar a dos vaqueros del lejano oeste, supuestamente con experiencia en éstos asuntos; Harry el Caliente y Billy el Frío que, como corresponde, llegan en tren desde el país del norte.
En el ínterin, éstos vaqueros contratados, serán ayudados en sus venturas por un grupo de socorristas justicieros, que como protectores de la ley y el orden, se puede decir que les hacen el aguante...
En definitiva es una experiencia interesante para pasar una tarde de domingo en casa acompañado de palomitas de maíz, nada de "pop corn", porque al final, después de varios injertos producto de las continuas inmigraciones, y si tenemos en cuenta nuestras raíces, "tierra adentro" somos lo que somos, más gauchos que vaqueros, y la idea es que nos adaptemos más bien a lo nuestro, no tanto lo de afuera...
"El espíritu creativo", un libro de Daniel Goleman, Paul Kaufman y Michael Ray que me inspiró en el camino hacia éste presente. ...